Conseguir mejorar tu productividad de forma duradera

La gente quiere mejorar su productividad personal, necesita hacerlo, no únicamente para llevar un poco de cordura a su rutina y aprovechar mejor su tiempo, lo necesita para poder obtener perspectiva de lo que está, y porque lo está haciendo. Dicho de otra manera, saber qué es lo siguiente que debe hacer y a dónde quiere llegar con ello.

¿Cómo puedo mejorar mi productividad personal? ¿Hay alguna forma que me permita cambiar mi forma de trabajar sin que estos cambios se desvanezcan a la larga?

Si realmente quieres mejorar tu productividad puedes incorporar nuevas formas de hacer a base de trucos, gadgets o herramientas que cambien la forma, pero con ello no cambiarás el contenido. No te engañes, lo que importa es transformar tu contenido, tus hábitos y costumbre con una forma sistematizada de HACER. Por eso mi consejo es que te busques un método.

Yo utilizo GTD. Más allá de los to-do list y de alternativas como autofocus, me proporciona una visión global de toda mi actividad, de la que está al alcance de mi mano en forma de acciones pendientes en mis listas, la lista de proyectos, mis rutinas… hasta la ruta de viaje que tengo marcada, con mis objetivos y visión de futuro. La profundidad al enfocarme ejecutando mis asuntos, a nivel de eficiencia y determinación no lo había encontrado nunca.

El primer impacto viene al realizar el primer paso para empezar,  la primera recopilación. Crearemos un sistema de listas en el que volcaremos toda nuestra actividad, todo aquello que tenemos en la cabeza ocupando nuestra mente y generando –de forma inconsciente- preocupación y desgaste. Para ello volcamos todo ello en forma de recopilación, ‘un día de limpieza’ que se traduce en anotar y desviar hacia nuestra bandeja de entrada todo aquello que tenemos en mente, o esta esparcido en nuestra agenda, archivo, oficina, ordenador… todo concentrado en un solo sitio.   A partir de aquí llega el momento de procesar…

La libertad y claridad que sientes después de ese momento es tal que no puedes quedarte ahí. Tu mente está más clara al igual que tu horizonte más inmediato.

El segundo cambio llega cuando tomas consciencia de lo importante que es revisar. Cada semana tienes que reservarte un par de  horas para realizar una revisión a tu plan de listas y a tu agenda. Decides que citas tienes que preparar, a cuales asistir y en que vas a trabajar la próxima semana. Sin darte cuenta empiezas a preguntarte porque alguno de tus proyectos no avanzan, a buscar soluciones, a plantearte nuevas forma de hacer que tu rutina funcione.

La tercera bofetada tarda más en aparecer, está escondido detrás de la embriaguez que provoca la mejora constante experimentada en tu día a día, y a lo largo de los primeros meses. La dimensión horizontal está bajo control, pero no el eje vertical. Toca decidir hacia donde avanzas, en que  objetivos te centras  y con el tiempo como dibujas tu visión a más de 5 años vista.

Ya lo ves es algo global que no se queda en definir una serie de listas. El hecho de pasar por todos estas etapas aplicando sistemáticamente el sistema, de forma ortodoxa, te permite conocer una forma validada de funcionar. El hecho de hacerlo aplicando repetición a cada uno de los procesos que lo componen, genera nuevos hábitos los cuales cambian tu forma de actuar e incluso de percibir tu actividad y tus asuntos.  ¿Y eso es lo que buscamos? Un cambio en tu forma de actuar, que te lleve a una mayor eficiencia al planificar, administrar y HACER.

Me llamo David Torné (@davidtorne) y soy autor del blog del mismo nombre (David Torné 2.0). Ayudo a gente como tú a mejorar su productividad y su capacidad de organización a través de mis post, o con mi incipiente servicio de consultoría.

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